18 de febrero de 2009

La vuelta del Gato


Y un día volvió, era algo que todos queríamos, algunos mas otros menos, pero ayer Gastón Gaudio volvió a jugar tenis de ATP en el Buenos Aires y como siempre dio espectáculo.

La ovación de su ingreso, sus nervios viendo el partido anterior, sus charlas con el coach, con la gente, las raquetas rotas, los gritos, todo fue 100% Gaudio, el hombre que nunca perdió un partido de Copa Davis en Buenos Aires, el hombre que a nivel tenis nos dio la ultima gran alegría (Rolanga 2004, por si no se acuerdan, todos los que vinieron después los gano Rafa), con todo eso encima, salio a jugar con Daniel Gimeno Traver (87 del ranking).

El 1er set, fue del español, súper lógico, Gastón hacia más de un año que no jugaba un partido por los puntos que valen.
Se lo vio errático, mucho foot-fault, dobles faltas que se veían venir, pero con muchas ganas, algunas pinceladas totalmente gaudianas y otras no tanto. Jugo muy atrás y cuando se puedo meter un par de metros mas sobre la línea pudo ser mas claro. Se fue el 1ro 6-2 para Gimeno.

El 2do set arranco bien para Gastón, mantuvo el saque, se divirtió mucho, hablo con el coach y gente en la platea, fue un Gaudio modelo 2009, pero hubo ratos del viejo Gato con gritos y autocrítica a full, pero lo supo sobrellevar, quebró cuando tenia que quebrar, 6-4 y exploto el court central, la gente se ilusionaba con un regreso victorioso.

3er set, arranco igual que el 2do, Gaudio concentrado, metido en la cancha, sólido, pero el español se sintió mal, estaba algo descompuesto y pidió medico, ese parate fue clave en el partido, Gastón volvió de eso con 2 dobles faltas, mucha imprecisión y el resultado obvio de un jugador que pierde el rumbo, raquetas rotas, gritos, errores básicos y 6-2 para Gimeno Traver.

El rescate del ultimo gran campeón del tenis argento esta en camino, necesita mas del Gaudio del 2do set y menos de Gaudio del 3ro, pero hay cosas que no cambian, el revés intratable (igual siempre gano partidos con la derecha), la mano afiladísima y esa cabeza que nunca sabremos por donde va. Ayer Gastón Gaudio se fue aplaudido del BALTC, y con un grito clave...GRACIAS POR LA MAGIA...y así es, agradezcamos por los ratos de tenis de ayer y esperemos que juegue mas torneos, sume minutos y soñar con que alguna ves volvamos a ver al Gaudio que todos queremos.

Pablo Mc Coubrey

13 de febrero de 2009

Alanis Morissette en Argentina

Todo parecía indicar que iba a hacer leña del árbol caído (su ruptura con el actor Ryan Reynolds, disparador de Flavors of Entanglement), que iba a sucumbir por completo a la melancolía, palabra clave de su último disco. Pero no. Alanis Morisette derribó los prejuicios y llevó adelante su show con una sola finalidad: complacer a los fans de la primera ahora. Así, el concierto-presentación de su último trabajo fue de todo menos eso, porque si anoche hubo algo sorpresivo e incendiario fue ese viaje por el pasado, de la mano de sus dos mejores discos: Jagged Little Pill y Supposed Former Infatuation Junkie.

Como si Alanis hubiese querido volver a las raíces de su ferocidad musical, de Flavors solo extrajo "Not As We" (el "Day One, Day One, Start Over Again" cantado en sintonía con el público fue la cuota conmovedora de la noche), "Moratorium" (esa fusión de pop y electrónica con la impronta de Guy Sigsworth), "Tapes" y "Versions of Violence", dejando afuera las más obvias como "Torch" y el primer sencillo "Underneath". Pero a nadie le importó. Alanis ratificó su profundo conocimiento de los gustos de sus seguidores y no hizo más que respetarlos, sustentada por enormes canciones como "Not The Doctor" y "Head Over Feet". Asimismo, bastó que cantara el himno rabioso "You Oughta Know", para convencernos de que la derrota siempre puede devenir en poder. No por nada levantó el brazo victoriosa al finalizar, jadeante, ese reproche: "I’m Here To Remind You Of The Mess You Left When You Went Away" ("Estoy acá para recordarte el desastre que dejaste cuando te fuiste").

Lo que vendría después terminó de confirmar el punto fuerte del recital: la perfecta transición de un hit ("Hand in My Pocket") a otro ("Everything", dedicado a "todas las personas complicadas que están hoy aquí"). Sin embargo, ningún momento de la noche estuvo a la altura del combo final. Primero fue el turno de "Ironic", con un público visiblemente rendido a los pies de la canadiense, y luego llegaría la apropiada despedida con "Thank U". Lejos de ser una jugada arbitraria, esta conjunción de temas en particular dice mucho de una cantante que en su carrera ha sabido amalgamar como nadie el enojo con la sabiduría post-ruptura.

Alanis estuvo más de una hora y media saltando desbocada de un lado a otro (con mucho head-banging grunge incluido), degustando de su armónica y comunicándose con el público esencialmente a través de sus letras y a veces con un algún esporádico "gracias". No se necesito más. El recital se fue con la misma sensación de fugacidad y nervio con la que su figura excluyente giraba y giraba al ritmo de las guitarras, como queriendo envolverse con sus sonidos. Anoche, Morisette demostró que hacer catarsis puede ser una movida artística, que el amor y la furia se alimentan mutuamente y que quedan pocas songwriters tan intoxicadas de sentimiento.

Por Milagros Amondaray- Revista Rolling Stone