Fútbol, fútbol...esa pelota que rueda en un campo de juego, 11 de un lado, 11 del otro y un millón de sensaciones.
El fútbol tiene algo que es inexplicable, no se puede describir con palabras, pero es una mezcla mística de magia, amor, pasión, locura, odio y cuantos ingredientes mas se pueden poner.
Pero lo más lindo que tiene el fútbol es esa sensación que todo puede pasar y que hasta que no se juegue la última bola, la esperanza de las almas estará intacta.
Hace algunos días tuvimos que perder a uno de esos distintos, esos personajes que venden entradas por si solos, y cuando digo tuvimos no es solo por el color de una camiseta sino por los amantes del juego. Esa magia que nos perderemos por 6 meses es irrecuperable, pero nunca se olvida, y es por eso que dentro de un tiempo volveremos a disfrutar de su clase.
Leí por ahí, que cuando a Gio Moreno le abrieron la rodilla para operarlo, salio un conejo, hermosa metáfora.
Perdón si mis palabras exceden la lógica y la razón, pero estamos hablando de fútbol, y es el lugar donde la lógica y la razón no tiene validez.
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